¡ Ser Decente, te hace Diferente !

 

 

Cosas que se pueden hacer

  • Sea modelo de un buen lenguaje. Corríjase si lo necesita.
  • Si a Ud. se le sale una mala palabra, dígale a su niño/a que Ud. tiene que cambiar un mal hábito. Pregúntele que podría haber dicho Ud. en vez de esa palabra.
  • Pídale su ayuda. "Si me escuchas decir esa palabra otra vez, podrías ayudarme a recordar que no la tengo que decir".
  • Recuerde, los niños/as a menudo repiten palabras que escuchan o que piensan que escuchan. A menudo ellos/as no tienen ninguna idea de lo que esas palabras significan.

Cosas que puede hacer por sus Hijos

  • Si un niño/a pequeño/a usa una mala palabra, ignórela. Probablemente no la repetirá.
  • Cuando su niño/a use una mala palabra hágale saber que no es aceptable.
  • Ayúdele a su niño/a a pensar en otra palabra o frase que pueda usar. Por ejemplo, puede decir, "estoy tan enojado que podría levantar un auto" o "estoy con rabia y furioso." Los/as niños/as disfrutan usando palabras largas. Asegúrese de explicarle lo que significan.
  • Enséñele a su niño/a que malas palabras o palabras crueles pueden realmente herir a los demás. Díga, "Esa palabra puede molestar a otras personas cuando la escuchan. Encontremos una forma diferente de hacerle saber a la gente que tú estás enojado/a."
  • Ayúdele a su niño/a a reconocer la emoción que está expresando.
  • Ayúdele a su niño/a a aprender otras formas de expresar ese sentimiento sin usar malas palabras. Una actividad como montar bicicleta o leer un libro, puede ayudar a deshechar sentimientos negativos.
  • No avergüenze a su niño/a si usa la mala palabra en público. Solamente corríjale su falta como Ud. lo haría en casa.

En busca de una solución

       ¿Cómo pueden entonces los padres hacerles entender a los niños pequeños que hay ciertas palabras y expresiones que, sencillamente, no son apropiadas? El doctor Gelpí ofrece las siguientes guías para lograr modificar efectivamente el comportamiento de los niños.

Eduque con el ejemplo

       Recuerde que los niños aprenden lo que ven en la casa.

      Es muy probable que de vez en cuando se le escape una mala palabra, especialmente en medio del inesperado tráfico vehicular, una pelea hogareña o mientras ve el futbol..

Aprenda a mantener el control siempre

      No permita que, ni de casualidad, salga una de estas palabrotas de su boca en presencia de sus hijos.

Controle el tiempo de televisión

      Sin lugar a duda, muchos niños aprenden este vocabulario de los medios de comunicación y muy especialmente de lo que escuchan en la pantalla chica. Es importante que controle los programas que ven.

Vigile cuando comparten con niños más grandes

      Los primos, vecinos y hermanos mayores son una gran fuente de conocimiento y, a veces, los más pequeños los imitan ciegamente. Por eso, cuando juegan con niños grandes, tiene que estar atenta de que no sean ejemplo de malas costumbres.

      En cuanto a lo que debe hacer cuando el niño pronuncia una de esas palabrotas, Gelpí explica: "Debe reaccionar de forma firme y muy seria. Use una frase como `no digas eso porque es feo`. Si el pequeño entiende ya las consecuencias de las acciones, debe quitarle algún privilegio para que comprenda que es un comportamiento totalmente inadecuado".

      Es importante, además, determinar en qué lugar o de qué persona escuchó esa palabra. El sicólogo aconseja, sin embargo, no indagar en ese momento, sino esperar un poco. En un momento tranquilo debe preguntarle dónde aprendió ese lenguaje.

     "Para muchos padres resulta muy sorprendente que son ellos mismos o un familiar quienes les han enseñado estas palabras".

      En caso de que la escuelita o la nana sea la causa del problema, es recomendable hablar con la maestra o con la muchacha para determinar qué se puede hacer para controlar esta situación.

Los más grandes

      Cuando los niños más grandes utilizan las malas palabras, la historia es muy distinta. Ellos tienen conciencia de que este lenguaje no es apropiado. El doctor Gelpí explica: "Usar malas palabras se convierte en algo de estatus entre los jóvenes. Cuando las utilizan saben que se trata de un desafío y les da sentido de control y de poder".

      Para lidiar con este problema es preciso haber comenzado a educarlos desde pequeños. Los padres deben dejar muy claro que ese lenguaje no está permitido en su casa y que tampoco apoyan que lo utilicen en la calle".

      Es recomendable que penalicen esta conducta, haciéndoles perder algún privilegio menor.

      Además, Gelpí recomienda que se les explique el significado de las malas palabras para que los jóvenes entiendan por qué resultan ofensivas